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    Avatar la Leyenda de Burai cap 19

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    Diogo Rangel
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    Avatar la Leyenda de Burai cap 19

    Mensaje  Diogo Rangel el Dom Ene 08, 2017 10:19 pm

    Capítulo 19 El Escape

    Eran las cinco de la mañana y una avión militar se preparaba para despegar dentro de él acababan de subir los soldados de la división ciento nueve un total de veinte, seguido de cuatro miembros de los resurgistas y media docena de mercenarios entre los cuales estaba Zeb, una vez que estuvieron todos adentró, Zeb sin pensarlo se dirigió hacia la cabina del piloto que era familiar de él.
    -antes de que cierres la puerta necesito que dejes subir a alguien más-
    -pero debemos partir-
    -tranquilo solo avanza un poco y yo te digo cuando cierres a la puerta.
    El Avión sin cerrar la puerta comenzó a rodar por la pista, mientras que daba un giro lente, de entre una docena de recién llegado enormes contenedores metálicos de dos metros de alto en forma de rectángulos donde había armas y municiones Shiori salió corriendo de entre esos contenedores tan rápido como podía mientras que la puerta comenzaba a levantarse, Shiori estando a pocos metros de llegar uso tierra control para lanzarse en el aire y aterrizar de sentón en el interior del avión, donde el grupo de treinta soldados se quedaron impactados de verla entrar d3e polizona mientras que la puerta se cerraba impidiéndole al comandante Kagi ver que Shiori se escapaba delante de sus narices y la nave despegaba hacia la misión y a la libertad de Shiori.
    -qué bueno que nos acompañas- le dijo Zeb cuando pasó de regreso a donde estaba todo el pelotón de rescate sentado en los lados del avión.
    -¿no va en serio?-preguntó el capitán que estaba a cargo de la misión.
    -buscan voluntarios no- respondió Shiori con firmeza- y yo vengo como voluntaria.
    -¿el comandante está de acuerdo?-
    -a quien le importa ya vamos en camino- intervino uno de los miembros de los resurgistas mientras que el avión ganaba más y más altura y se alejaba de la base.
    Pasaron varias horas antes de que el avión pasara dentro de unas nubes para no ser detectado, entrara al territorio de la capital, los ciudadanos que ejecutaban sus labores diarias ni vieron volar el avión que pasó desapercibido.
    Durante el trayecto el pelotón se la pasó repasando estrategias y planes de cómo efectuar el rescate, las posibles planes que tendrían que cambiar a último minuto en caso de que se presentara alguna situación, incluyendo el momento de huir, de pelear incluso de liberar a otros reos que se unieran a la causa.
    -deberíamos considerar que los igualitarios podrían tener soldados como espías entre los prisioneros-
    -tenemos el polígrafo listo para ser usado-
    -se le puede engañar, al igual que las vibraciones de la tierra que detectan mentiras también pueden ser engañadas-
    -¿y si es una doble? Sería un error fatal si terminamos llevándonos a una agente en cubierto para detectar una de nuestras bases -
    -para eso tenemos las preguntas clave que ni el ejército igualitario conoce, además de que le vendaremos los ojos para que no pueda ver a donde la conducimos-
    -bien ya tenemos el plan en caso de que salgan trampas al momento del rescate, después cuando estemos con el pasillo o cuando estemos a un paso del avión.
    - recuerden águila tres para entonces ya debieron haber inhabilitado la artillería anti aérea.
    El avión llego casi al anochecer al reclusorio federal del norte ubicado a medio kilómetro de las provincias más cercanas a Zaofu.
    El avión no aterrizó solo disminuyó su velocidad estando a menos de media hora de llegar a donde sería la operación.
    Los escuadrones formados entre tres o cuatro personas fueron lanzándose en paracaídas para aterrizar en las diferentes zonas de la penitenciaría.
    La operación comenzó los escuadrones comenzaron a moverse en silencio, el primero de ellos se acercó a las cámara de enfrente, uno de los soldados lanzó una goma de mascar a la lente de la cámara, mientras que sus dos compañeros se adentraban por el ducto de ventilación hacia el interior.
    El monitorista reportó el problema al instante y a continuación la cámara fue reemplazada por otra, peor en ese ángulo el soldado que estropeo la cámara ya se había retirado y había entrado a los ductos dirigiéndose al interior a donde estaba la cámara del monitorista, el soldados entró por sorpresa y con un trapo humedecido de cloroformo dejó inconsciente al monitorista de la zona norte mientras que sus dos compañeros se encargaban de los del oeste y del sur.
    -monetaristas fuera de servicio, pueden proceder.
    El siguiente escuadrón de cuatro miembros pasó corriendo por el techo pasando entra columnas y salidas hacia el techo, usando silenciadores en sus pistolas lograron adormecer a los guardias del techo, cuando llego el momento el equipo se dividió en cuatro cada miembro quedó solo.
    Cuando estuvieron en sus posiciones los soldados colocaron cargas explosivas en las metralletas de la artillería antiaérea, pero todavía no era momento de usarlas ya que el ruido de las explosiones los delataría.
    -los cuatro cóndores en posición, listos para detonar la artillería-
    Por debajo del reclusorio también había un monitorista vigilando los movimientos sísmicos.
    De pronto de uno de los ductos de ventilación salió otro delos soldados que lo dejó inconsciente con cloroformo.
    -aquí topo uno monitorista subterráneo fuera de combate-
    De ese ducto salió otro soldado que comenzó a operar el panel de control para desactivar las alarmas y las rejas eléctricas.
    - aquí topo dos las alarmas y las rejas eléctricas ya fueron desactivadas
    -recibido ya podemos pasar.
    El resto del escuadrón que había aterrizado varios cientos de metros antes de llegar a la penitenciaría salió de entre las rocas ubicadas en la pradera llena de pastizales altos y comenzaron a correr a la luz de la tarde directo hacia el muro lateral de la prisión, al llegar al muro lanzaron unos cables metálicos que se enroscaron a la mitad de la pared, aseguraron al cable al piso y usando un equipo de escalada profesional comenzaron a escalar por la pared.

    Un bisonte volador estaba siendo preparado para salir volando fuera de la isla del remolino, Burai se encontraba arriba del lomo del bisonte acomodando la silla junto con las maletas donde llevaban comida, cobertores, ropa y otras cosas que servirían para el viaje como un planeador tradicional de los nómadas aire, la ropa de los guerreros del sol de Burai y Luten, una medalla conmemorativa que el emperador del sol le había dado a Burai, el libro de tierra control de su padre, para sorpresa de Burai no solo Luten lo acompañaría también serían acompañados por las últimas personas a quien Burai esperaría Tenoch y Kojama Kuri, quienes no solo llegaron días después de que se acordara que Burai fuera a combatir, también eran dueños de ese bisonte volador hembra llamada Lec.
    Habían comenzado a montar a Lec de verdad dudaba que un bisonte volador alcanzara para llevar tanto peso, cuatro personas, un toro ligre adulto y al menos unos veinte maletines bien cargados sí que llevaban muchas cosas, si el conteo de Burai era correcto suponiendo que comerían tres veces al día cada quien, incluyendo a Argus y al bisonte volador, tenían comida como para dos meses y medio o quizás más y sin contar con el equipaje extra y encima de la espalda del bisonte ya no sabía nada más-
    -pasarían más por desapercibos si fuéramos en un helicóptero- dijo uno de los aprendices de los nómadas aire, cuando fueron a despedirse de Burai.
    También los sabios la nueva gran sabia y los maestros fueron a despedirse de Burai uno por uno, al final el maestro Kenzo también fue a despedirse de el aunque su despedida fue más cálida que la de todos los demás que solo se limitaron a despedirse haciendo una leve inclinación, este sacudió con fuerza su brazo y hasta le dio un fuerte abrazó que Burai aseguró que le reacomodó varios huesos y le dio un libro en el que insistió que encontraría algo muy especial en él.
    Tenoch fue el primero en sentarse enfrente para dirigir al bisonte volador en la luz de un hermoso día a mediados de otoño, el bisonte volador se fue elevando más en el aire mientras que se alejaba de la isla que minutos después desapareció en la niebla que lo protegía.
    Burai se sintió algo extraño al ver la luz del sol después de semanas de estar ahí adentro, mientras que Argus se relamía las garras.
    -¿quieres intentarlo?-le preguntó Tenoch después de una media hora
    Burai sin responder se adelanto sabía a qué se refería Tenoch, se refería a manejar a al bisonte, en las semanas que había estado en el templo aire le habían enseñado a montar a los bisontes voladores aunque Burai tuvo muchos tropiezos.
    Burai agarro las cuerdas que estaban atadas a los cuernos del bisonte y comenzó a dirigirlo, sentándose a un lado de Tenoch.
    -¿A dónde iremos?-preguntó Burai media hora después de haber comenzado a manejar.
    Tenoch volteo a ver a su optimista padre y a Luten que se quedaron callados y Tenoch contestó.
    -esperábamos que tú nos dijeras.
    Burai volteó sorprendido de verdad habían estado esperando a que el diera órdenes, pero el nunca había dado órdenes, en todo su viaje siempre lo habían guiado a el.
    -¿en serio?-preguntó.
    -si eres el avatar- respondió el señor Kuri- aunque no lo aparentas-
    -pero… nunca he hecho nada, no soy un líder-
    -y tampoco tienes la mentalidad de uno- continuó el señor Kuri
    Era verdad lo que Burai decía, la única vez en todo su viaje que tomó una decisión fue al inicio cuando se fue de casa, bueno ayudo a Rin a rescatar a Cheng-ho y después fueron a ayudar a una madre que perdió sus hijos cayeron en la trampa y desde entonces solo siguió órdenes de todo tipo de personas.
    -¿Cuál es tu plan?-preguntó Tenoch
    Burai levantó la vista hacia el cielo sin soltar las cuerdas del bisonte, no sabía que hacer era más que obvio que no podía ir al ayuntamiento a tomar al presidente Vasco como prisionero, tampoco podía dirigirse a las oficinas del partido igualitario o al congreso o a las embajadas.
    -bueno... aún no domino los cuatro elementos-
    -Aang y Korra no los dominaban del todo y aun así lucharon- respondió Luten
    -aunque ellos tenían a sus amigos-
    -y ¿Qué no somos amigos?-preguntó Tenoch
    -bueno…
    -Aang tenía a Zuko, a Toph , a Katara y a Sokka , Korra tenía a Bolin, a Mako a Asmi y a Tenzin-
    Burai conocía en parte esa historia, una maestro tierra, un maestro fuego y una maestra agua y él era maestro aire y más o menos lo mismo era con Korra el equipo tenía los cuatro elementos, eso era.
    -¡ya lo tengo!- respondió Burai con repentina comprensión- tengo un equipo pero hace falta un maestro agua-
    -¡entonces busquemos uno y listo!-intervino el señor Kuri
    -vayamos a la tribu agua del norte- propuso Luten
    -mejor vayamos con los resurgistas o a la nación del fuego están más cerca- intervino Tenoch
    En eso Burai recordó, Rin ella seguía prisionera de los igualitarios, desde que encontró a los resurgistas, se había enfocado en dominar los cuatro elementos y en ayudar a Shiori y ahora tocaba ayudar a Rin.
    -mi plan es el siguiente, debemos liberar a Rin, la nieta del avatar Korra.
    Los tres compañeros de Burai voltearon a verlo de verdad no esperaban que Burai propusiera esa idea, era muy arriesgado pero el era el avatar.
    -de todos los maestros agua ¿por qué la nieta del avatar Korra?-preguntó el señor Kuri- digo su padre Chen-ho nunca acudió a todos los llamados de la nación del fuego ni de la tribu del sur, ni del reino tierra, ni de las naciones unidas-
    -es maestra agua, su padre también lo es, talvez no han ayudado mucho pero simbólicamente mantiene a la rebelión de la tribu del sur –
    -bueno no aparentas ser el avatar y tu mentalidad tampoco es de uno pero tienes grandes planes.
    -¿saben dónde la tienen?-preguntó Burai
    El señor Kuri se cuzo de brazos a pensar la verdad no sabía dónde estaba pero podría ocurrírsele una idea, se puso el dedo índice de la mano derecha en el labio inferior sin separar los brazos.
    Necesitaba pensar, no había escuchado noticias de esa chica ni de Chen-ho, pero estaba el sentido común había prisiones para maestros separadas de las prisiones de los no maestros, pero esas prisiones tenían clasificaciones, maestros mediocres, aprendices, niños, prisionero militares, políticos y prisioneros peligrosos.
    Los niños, los aprendices y los maestros mediocres iban a reclusorios de alta seguridad, los militares, políticos y los peligrosos iban a reclusorios federales de ultra máxima seguridad, no había muchos pero en cuál estaría el más cercano era el que estaba al norte de Zaofu.
    -se me ocurre una idea vayamos al reclusorio de las afueras de Zaofu, es el más cercano, aún si no la encontramos estoy seguro de que podemos liberar a los prisioneros y entre esos presos podemos encontrar a alguien interesante-
    Eras verdad entre los reclusos sin importar quien sea o de que nivel tenga siempre se podía encontrar todo tipo de gente para intercambiar información, hacer alianzas o incluso improvisar un pequeño ejército.
    -vayamos liberemos a Rin si está ahí y liberemos a todos los prisioneros si es posible y destruyamos ese lugar si es necesario- le respondió Burai al señor Kuri.

    En el reclusorio donde tenían a Rin el grupo de soldados que habían sido llevados a la misión de rescate habían derribado a más de treinta guardias y mientras que el último de los guardias caía al piso, el grupo formado por Shiori, Zeb y otros soldados avanzó hacia la celda donde estaba la chica encadenada en la pared.
    Al abrir la puerta vieron a la chica bastante demacrada y pálida debido a la falta de luz solar y a la poca agua que le daban.
    Los soldados sacaron las llaves y abrieron los grilletes que mantenían prisionera la chica primero las piernas y luego los brazos, la chica cayó sobre los brazos de Zeb ya que no podía levantarse.
    Shiori intentó no ponerse celosa, la chica estaba muy débil y bueno quien no lo estaría después de sufrir tanto en aquel lugar.
    -disculpa puede que no es ten en condiciones de hablar y que no es el momento, pero necesito que respondas algunas preguntas- le dijo Shiori a la chica.
    -¿Cuál es el apellido de soltera de tu madre?-
    -Lu… Lui-
    -¿Dónde está la base de los resurgistas?-
    -en… ciudad república justo debajo del metro-
    -tenemos que salir de aquí uno de los guardias reportó un problema de comunicación- dijeron por el radio
    -pues no detecto nada bajo tierra…
    Se escuchó un fuerte ruido de interferencia por la radio que no les permitió hablar con el resto de la tropa.
    -¿qué sucedió?-preguntó uno de los soldados
    No muy lejos de ahí comenzaron a escucharse disparos señal de que la batalla había vuelto a comenzar y que tendrían que salir con Rin abriéndose paso con violencia.
    -hora de irnos, Zeb tú la cargas- añadió Shiori.
    -¿Por qué yo?-
    -por qué no eres maestro y tampoco eres muy bueno con las armas-respondió Shiori
    Zeb se puso a la joven Rin en la espalda y el grupo comenzó a moverse pasaron a velocidad por el pasillo y dieron vuelta la derecha donde se encontraron con otro dos soldados, después se dirigieron a las escaleras para dirigirse al piso inferior, pasaron por más pasillos, hasta llegar a la puerta que los llevaría al patio donde el avión despegaría y los sacaría de ahí.
    Shiori abrió la puerta azotándola con tierra control.
    Ahí cuatro de los soldados de la nación del fuego estaban disparando contra las demás entradas donde los rodeaban una docena de soldados.
    Shiori agarró el rifle de asalto de Zeb y comenzó a disparar, los otros cinco la imitaron.
    -¿Dónde está es resto?-preguntó uno de los soldados al capitán que se encontraba protegiendo ese patio.
    -no lo sé debieron reportarse en…
    No pudieron escuchar el resto de lo que dijo el capitán ya que en ese momento el avión comenzó a descender dando un giro quedando frente al enemigo, con suerte el vidrio era anti balas.
    Una vez que el avión estuvo en posición frente a los soldados enemigos, los demás tripulantes comenzaron a disparar con las metralletas del avión contra los soldados enemigos que comenzaban a incrementarse en número.
    Los enemigos cayeron encima mientras que el avión perdía más altura y estaba listo para aterrizar cuando.
    Una serie de cohetes chocaron contra el avión destrozándolo, primero la metralleta izquierda, luego la derecha, luego las ruedas, después las alas y luego la cabina de los pilotos.
    Las luces del patio del reclusorio se encendieron rodeando a los diez, incluyendo a Rin, mientras que del techo aparecieron unos treinta tiradores que les apuntaban con las armas, por las demás puertas salieron veinte soldados más armados con rifles de asalta y de la puerta principal que conectaba a ese patio con la salida apareció un gigantesco tanque.
    -soldados de la nación del fuego- anunciaron por el altavoz-los estábamos esperando desde hace mucho- pongan las manos sobre suelo ríndanse y sus vidas serán respetadas-
    Nadie bajo las armas se quedó apuntando a los soldados, mientras que de la puerta por la cual habían salido al exterior apareció más soldados.
    En ese momento los soldados enemigos salieron con parte del resto del pelotón de soldados y voluntarios enviados a la misión, a todos los empujaron y los enviaron al centro junto con sus compañeros, de todos los que habían ido ya solo quedaban la mitad exactamente, el resto debía estar muerto.
    -ríndanse rescatar a esa mocosa fue una misión suicida- dijo el hombre por el altavoz.
    -reconozco esa voz- susurró uno de los soldados.
    -¿lo conoces?-
    El soldado dio un paso hacia enfrente.
    -¿¡eres tú Cali!? ¡porqué haces esto Cali-
    -¿lo conoces?-preguntó Shiori
    -si es mi hermano-respondió el soldado
    Antes de que el capitán dijera algo unas bombas de humo estallaron sobre ellos, no eran bombas de humo normales están contenían un gas adormecedor mientras que los bloqueadores de chi que usaban máscaras anti gas saltaban sobre ellos y comenzaban a golpear sus puntos de chi, dejándolos inmóviles e inconscientes habían fallado y las cosas irían de mal en peor.

    Hacía horas desde que había anochecido todo estaba muy oscuro mientras que Burai, Luten y los Kuri se encontraban en una de las colinas que rodeaban el valle donde estaba el reclusorio, habían dejado a Lec el bisonte volador en la base de la colina donde los espesos árboles lo cubrían de la vista de los guardias, aunque de por si la oscuridad de la noche ya los cubría lo suficiente.
    -se ve tranquilo- murmuró Burai mientras veía por unos binoculares la estructura del edificio, no había señales de los guardias
    -hace rato parecía que hubo un altercado- susurró Luten arrebatándole los binoculares de visión nocturna a Burai para usarlos el mismo y asomarse a ver.
    La visión era de un color verde lo que dificultaba un poco el hacer un reconocimiento del terreno.
    -tengo una idea me acerco y golpeo el piso para saber lo que hay dentro- propuso Burai
    -este tipo de correccionales tiene detectores de temblores, si esos sismógrafos no marcan un mínimo o un máximo sabrán que están en las proximidades- intervino el señor Kuri.
    -¿entonces que hacemos padre?-preguntó Tenoch
    -primogénito lo que hacemos los maestros aire, volar eso es una estrategia, la mejor de todas.
    Burai no sabía si eso era una estrategia o el señor Kuri solo quería poner a prueba la hombría de Burai ya que minutos después, los Kuri volaban en sus planeadores, Burai estaba encima del planeador de Techo agarrado de las alas, Luten se quedó manejando a Lec que volaba entre las nueves.
    El bisonte volador volaba en círculos alrededor del reclusorio mientras que los dos planeadores se acercaban al techo, al momento de aterrizar Burai tuvo que saltar sobre el techo mientras que los Kuri tuvieron que aterrizar grácilmente.
    El techo estaba deshabitado sin guardias Burai esperaba que al aterrizar aparecieran una docena de guardias armados hasta los dientes pero no sucedió nada.
    -vamos- susurró el señor Kuri haciendo señas para que se movieran
    Los tres comenzaron a nadar, Burai corría en el techo moviéndose lo más ágilmente que podía para no hacer ruido, los Kuri iban a más velocidad esquivando los anaqueles y obstáculos que se encontraban en el techo, cosa que a Burai se le dificultaba mucho, aún era principiante en esas habilidades, ya que todavía no tenía la velocidad de los maestros aire cuya arte se basaba en esquivar y el como maestro tierra era de esperar antes de atacar o defender.
    La marcha se detuvo metros después cuando los Kuri llegaron al centro del reclusorio donde había un agujero que daba con el patio donde los reos salían a caminar encadenados.
    Burai por fin alcanzó a los Kuri dando agitadas bocanadas de aire recargándose en el liso borde de concreto.
    -llegas tarde- le dijo Tenoch.
    -lo siento, no soy tan rápido como ustedes-
    -cállense – les ordenó el señor Kuri
    Burai se asomó al patio las luces estaban encendidas y era lo que les permitió ver en la oscuridad, pero que habría haya abajo.
    Tenoch sacó los binoculares de la bolsa que llevaba y comenzó a analizar lo que sucedía haya abajo.
    -una aeronave destruida, creo que hubo un enfrentamiento o algo así- susurró mientras que seguía buscando entre el patio y vio a los soldados que estaban siendo apresados por los guardias de la prisión.
    -no puede ser… soldados de la nación del fuego, están aquí.
    -entonces ¿eso es malo?-preguntó dudoso Burai
    -bueno podríamos aprovechar que están distraídos- le dijo el señor Kuri asomándose mientras le arrebataba los binoculares a Tenoch.
    -permíteme primogénito-
    El señor Kuri comenzó a buscar con los binoculares a los soldados que estaba siendo escoltados de regreso al interior del edificio, ya les habían quitado sus armas y ahora eran prisioneros, entre ellos unos dos soldados llevaban una camilla con una chica en ella.
    -la encontré es la nieta del avatar Korra, hay que seguirlos-

    Shiori y todos sus compañeros fueron lanzados a las celdas especiales donde ponían en detención a los reos, después de bloquearles el chi y desarmarlos obvio.
    Fu a Zeb al primero que sacaron para interrogarlos, mientras que dos guardias los sostenían de los brazos mientras lo alejaban de los demás, otra docena de guardias les apuntaban con metralletas para que no se movieran, en el caso de Ron era algo innecesario ya que estaba tan débil que ni podía ponerse de pie.
    -estaré bien Shiori- gritó Zeb intentando voltearse a verla.
    -¡cállate!-le respondieron los guardias
    Una vez que los guardias se retiraron, los soldados de la nación del fuego se acercaron a Rin para analizarla, aún tenía pulso, en los brazos había moretones y puntos que parecían pequeñas perforaciones para ponerse aretes.
    -¿Qué le han hecho?-
    -debieron haberla torturado demasiado para que terminará así, quizás le bloquean su chi de está manera varias veces al día-
    -algo me dice que le debieron haber cortado el sentido del tacto en brazos y piernas-
    -dudo mucho que haya curandero en la nación del fuego que pueda hacer algo por ella-
    -si es que llegamos ahí-
    -¡qué derrotistas son!-gritó Shiori harta-debemos pensar en que vamos a salir de aquí-
    -y como “avatar”-
    Shiori no tenía idea de cómo hacerlo, como salir de ese lugar, dudaba que los tipos que los habían acorralado fuesen simples guardias de seguridad, probablemente eran soldados de elite.
    -algo se me va a ocurrir-
    Uno de los guardias soltó una leve risa señal de que no creía que pudieran escapar de alguna manera.
    -ni lo pienses niña tonta…
    Se escuchó un fuerte golpe, era como si hubiesen golpeado el techo con un gigantesco martillo, seguido de otro golpe que se escuchó más fuerte y más cerca.
    Los guardias levantaron sus armas hacia el techo y segundos después este cayó literalmente encima de ellos.
    Del agujero que quedo formado del techo se asomó la cabeza de Burai junto con otras dos personas.
    -aquí no está- dijo Burai.
    -esperen sáquenos de aquí- intervinieron todos los soldados hablando al mismo tiempo.
    Burai ni los había visto pero esos soldados de la nación del fuego estaban dentro de la celda.
    -bueno no perdemos nada- intervino Tenoch
    En ese momento los Kuri y Burai saltaron al interior del edificio desde el techo aterrizando sobre los escombros.
    Burai extendió los brazos hacia la celda y jalo con todas sus fuerzas pero la celda no se movió.
    -vaya me he enfriado de mi metal control-
    -son de platino no se puede controlar con metal control- añadió uno de los soldados.
    Burai comprendió entonces habría que pensar quizás el fuego podría derretir los barrotes metálicos, el chico se adelantó a los barrotes y concentrando su chi, sacó su fuego verde y comenzó a quemar el metal de uno de los barrotes, desde que había vuelto del mundo espiritual Burai había notado que su fuego control salía con más intensidad.
    Chispas verdes salieron del contacto entre ese fuego y el metal de las rejas.
    -Burai… ¿Qué haces aquí?-preguntó Shiori después de identificar al chico.
    Burai ni la había visto, dejando de quemar el metal con el fuego, volteó a ver a Shiori sonriendo.
    -hola Shiori, bueno vine a buscar a la nieta del avatar Korra, parece que últimamente no encontramos seguido, deberíamos viajar juntos-
    Los soldados se aclararon la garganta.
    -ah si lo siento a salir de aquí-
    Burai siguió quemando el barrote.
    -niño la llaves están en ese escritorio- dijo uno de los soldados
    El señor Kuri fue al escritorio que estaba al final de la habitación y sacó el llavero probó varias llaves para intentar abrir la reja y por fin después de cinco intentos logro liberar a los soldados.
    -¿pueden moverse?-preguntó Burai
    -si ese ataque de parálisis fue muy leve- dijo uno de los soldados-
    -no creían que fueran a ayudarnos-informó uno de los voluntarios.
    -pero no tenemos controles- dijo Shiori
    -¿Dónde está la nieta de Korra?-preguntó Tenoch.
    -aquí con nosotros- informó uno de los soldados mientras colocaba a la chica en sus brazos.
    Burai puso su mirada en Rin, no se parecía en nada a la chica a la que recordaba.
    -¿Qué le hicieron?-preguntó.
    -tenemos lo que buscamos- vámonos- intervino el señor Kuri
    -esperen falta Zeb- intervino Shiori cuando ya todos salieron de esa amplia celda.
    -¿Quién?-preguntaron Tenoch y Burai
    Burai no conocí a Zeb era obvio que preguntaría quien era.
    -el prometido de Shiori-
    -Gabe…-
    -¿Qué? Toda la base los ha visto besuqueándose-
    -¿dónde está?-
    -en el pasillo al fondo a ala derecha tres cuartos, es el salón de interrogatorios- respondió el capitán-
    Burai se dio la vuelta y les hizo señales a todos para que se aparten mientras que el chico usaba su tierra control para elevar el concreto que derribo para formar unas escaleras de concreto para que pudieran salir de ese lugar.
    -sus órdenes avatar-
    Burai no pensaba en hacer caso a eso, no se sentía un líder aún pero no era tiempo de pensar en eso.
    -Señor Kuri sáquelos a todos al techo y que Luten traiga al bisonte volador, Tenoch tú y alguien que sea bueno con armas que vengan conmigo vamos a por Ted…
    -Zeb- corrigió Shiori
    -yo iré no soy maestro pero soy el mejor gatillero de la infantería de la nación del fuego- explicó el capitán.
    -bien vamos-
    El capitán se agacho sobre el rifle de asalto de uno de los guardias a los que Burai dejó heridos en el suelo con la caída del techo.
    El grupo se dividió y comenzaron a correr por el pasillo hasta la celda de interrogatorios donde los soldados tenían sin camisa a Zeb mientras que lo metían y lo sacaban de una tina con agua caliente.
    Burai concentró su chi lo más silenciosamente que pudo sacó un fragmento de pared de unos tres metros de alto y lo lanzó contra la puerta.
    La puerta fue derribada y cayó al piso Tenoch se adelantó al grupo dando un salto hacia enfrente y golpeo con todas sus fuerzas para sacar aire control y lanzar a uno de los guardias contra la pared.
    Burai levantó enfrente de Tenoch el piso de concreto para proteger a Tenoch de una ráfaga de balas que dispararon los tres soldados restantes.
    El capitán corrió hacia la pared de Burai se colocó de espaldas a ella y cuando los disparos cesaron este se asomó y disparó algunas balas acertando a uno de los soldados antes de volver a cubrirse para evitar más soldados.
    Burai cerró ya abrió el puño con fuerza y las cadenas de hierro que sostenían a Zeb se soltaron dejándolo caer al agua, Burai corrió hacia el estanque donde cayó y se metió adentro para sacarlo.
    Los disparos volvieron a cesar y el capitán volvió a disparar contra otro soldado y Tenoch saltó de entre la pared y golpeó con aire control estrellándolo contra la pared.
    -¡vámonos!-gritó el capitán.
    Regresaron con el resto del grupo y salieron del techo se subieron a Lec y está se alejó volando con más de veinte personas más provisiones y un toro ligre personas a bordo por desgracia el bisonte apenas pudo alejarse un par de metros del perímetro de la prisión.
    -un bisonte volador para todo un pelotón militar
    -somos muchos-intervino Luten.
    -para mi no- intervino Burai.
    El chico salto del lomo del bisonte mientras que la alarma del reclusorio sonaron a causa de que se dieron cuenta de que habían escapado.
    Burai se concentró por completo y provocó que se elevara una plataforma de roca, y el chico comenzó a moverla a velocidad.
    Burai intentó no distraerse pero había notado que su fuego control no era lo único que había mejorado.




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